En CrossFit, la rodilla es una de las articulaciones que más carga recibe: sentadillas, saltos, levantamientos olímpicos y carreras ponen a prueba su resistencia en cada sesión. Una rodilla fuerte y estable no solo evita lesiones, sino que te permite progresar con seguridad en tu rendimiento.
Factores de riesgo
Existen varios motivos por los que las lesiones de rodilla en CrossFit son frecuentes:
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Mala técnica en sentadillas y saltos: los valgos de rodilla o la falta de control postural aumentan la tensión en la articulación.
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Sobrecarga de entrenamientos: acumular demasiados estímulos sin recuperación adecuada eleva el riesgo de lesión.
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Falta de movilidad: limitaciones en tobillo o cadera generan compensaciones que terminan sobrecargando la rodilla.
Soluciones prácticas
La prevención de rodilla en entrenamiento debe ser parte de tu rutina. Estos son algunos recursos clave:
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Ejercicios de movilidad: trabajo de dorsiflexión de tobillo y apertura de cadera para mejorar rangos.
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Trabajo excéntrico: descensos controlados en sentadillas o step downs para fortalecer tendones y ligamentos.
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Activación del glúteo medio: ejercicios con minibands (monster walks, clamshells) para estabilizar la cadera y proteger la rodilla.
Errores comunes
Muchos atletas cometen estos fallos que retrasan la recuperación y aumentan el riesgo:
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Entrenar con dolor y forzar la articulación sin atender la señal de alarma.
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No respetar descansos entre sesiones intensas.
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Ignorar la técnica por levantar más peso o completar repeticiones rápido.
Conclusión
Cuidar tus rodillas no es opcional: es la base para poder seguir entrenando y mejorando en CrossFit a largo plazo. Incorporar movilidad, fuerza excéntrica y activación muscular marcará la diferencia entre estancarte por lesiones o progresar con confianza.
